Castillo de Mesones de Isuela

El Castillo de Mesones de Isuela ocupa enteramente la parte superior de una plataforma rocosa, dominando estratégicamente una amplia zona del valle del Isuela y la Sierra de la Nava. Destaca por su excelente estado de conservación, por su singularidad constructiva que le hace una fortaleza casi única en Aragón y España y por disponer en su capilla de una excepcional techumbre carpintería gótico-mudéjar.

El Castillo de los Luna en Mesones de Isuela fue declarado Bien de Interés Cultural en 1931 y completada la declaración originaria en 2002. Además de está incluido dentro de la relación de castillos considerados Bienes de Interés Cultural (2006). La construcción que hoy vemos corresponde a la segunda mitad del siglo XIV, construido sin parones entre 1370 y 1382, cuando era señor de estas tierras Lope Fernández de Luna guerrero al servicio del rey Pedro IV de Aragón, y primer arzobispo de Zaragoza. Aunque el origen fue anterior. Es probable que fueran los templarios quienes construyeran aquí un primer castillo que mantiene su huella ya que en 1175 fue entregado a Orden del Temple. De tal forma que puede ser una expresión tardía de la fórmula militar de moda en el siglo XIII en Europa denominada «Felipe Augusto» o que se reconstruyó un castillo ya existente.

Mesones de Isuela y su castillo

El castillo se caracteriza por su solidez, regularidad y unidad estructural. Está construido con sillares de piedra caliza de gran calidad y perfectamente escuadrados menos en las zonas más pobres del castillo, que corresponden básicamente a las de servicio doméstico del palacio donde se usó mampostería. Es uno de los pocos ejemplos de castillo-palacio gótico de planta regular que existen en Aragón. La planta del conjunto, rectangular (80m x 35m), está rodeada por seis torres circulares con interiores poligonales. Solamente una de ellas (la torre noroeste) está casi acabada, con unos 15 m de altura.

En el interior, el espacio forma actualmente un gran patio de unos 3.000 m2, pero en origen debió de estar dividido en dos mediante un muro levantado entre las dos torres centrales, estableciendo una separación funcional entre la zona militar (oriental) y la residencial (occidental). La mitad oriental: posee un amplio patio de armas, espacio central rodeado por torres, en torno al cual se distribuyen las demás estancias: capilla, sala de recepciones, naves para acuartelamiento de la ropa, armería, etc. La mitad occidental es la de residencia palaciega o señorial, por lo que es ésta el área con mayor decoración. Es castillo se ha conservado excepcionalmente. Paradójicamente a lo largo de su historia no ha participado en ningún conflicto ni batalla relevante. Parece ser que quedó inconcluso en 1382 debido a la muerte de su impulsor don Lope Fernández de Luna.