Claustro de la catedral de Tarazona

Destaca por la originalidad de sus múltiples y variadas celosías de yeso cerrando sus vanos y por sus grandes dimensiones. Su construcción se inició en 1504 considerándose un mudéjar tardío pero a lo largo de los siglos se fueron añadiendo capillas que fueron derribadas en la restauración realizada en 1940.

El interior de cada galería se divide en siete tramos cubiertos con bóvedas de crucería con terceletes que descansan en ménsulas decoradas. El exterior mirando al patio cada fachada se divide con grandes contrafuertes decorados en cinco grandes arcadas. Estas grandes arcadas albergan cinco vanos de medio punto revestidos con celosías de yeso que ofrecen un variado y sugerente juego de luces tamizadas y sombras.

Desde el interior del patio del claustro podemos seguir observando los elementos mudéjares de la catedral si elevamos nuestra mirada hacia la torre y hacia el cimborrio.

Detalle de las celosías del claustro. foto: Ramón Salanova Aznar

Detalle de las celosías del claustro

El ala norte del claustro se aprovecha como excepcional espacio expositivo para la exposición organizada por la Fundación Tarazona Monumental en la que se muestran las labores de rehabilitación y restauración del templo

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