En la vertiente sur de la Ibérica zaragozana, la misma que baña el río Manubles después de abandonar tierras sorianas, y sobre los 1.149 m. del cerro que la encumbran, la Ermita de los Santos de Torrijo de la Cañada aparece ante el espectador, mostrando su privilegiada situación desde la que observar la meseta castellana, el majestuoso Moncayo, la perfilada Sierra de la Virgen y la «crepuscular» Sierra de Armantes.

Última etapa del martirio de los Santos Félix y Regula, hasta la que llegaron decapitados con sus cabezas bajo el brazo, es visitada en romería por l@s torrijan@s cada 10 de septiembre, después de salvar los 4,5 km de distancia que la separan de Torrijo de la Cañada. Mitos y tradiciones hablan de las disputas entre Torrijo y Bijuesca, pueblo vecino, por la titularidad de este lugar, resueltas gracias a la sobrenatural resistencia de un cántaro que bajó rodando sin romperse desde la Ermita hasta el Manubles para, después, subir lleno hasta el punto de partida a mayor gloria de l@s torrijan@s, ganadores de esta arriesgada apuesta.