Ermita de la Magdalena, Caspe

Situada en una isla en el embalse de Mequinenza, sólo se puede acceder en barca o a pie cuando el nivel de las aguas lo permite.

Gozó de singular devoción por los vecinos de Caspe, siendo visitada con mucha frecuencia, de tal forma que hasta el primer tercio de este siglo se iba en procesión a ella en épocas de sequía.

De su fundación poco se sabe, tan sólo lo que cita Valimaña en sus Anales, según el cual parece ser que una imagen de la Santa fue escondida en ese monte cuando los moros estaban en España, apareciéndose en el siglo IX a un pastor, aunque algunos fijan la aparición en el XII, hecho a partir del cual. se cree que se comenzó la construcción de la ermita, que en en el siglo pasado mantenía aún dos ermitaños.

El edificio se encuentra en ruina inminente con las cubiertas totalmente caídas. Consta de dos partes fundamentales. Una la constituye las dependencias y la otra la Ermita propiamente dicha. En las dependencias se distinguen claramente dos bloques de distinta época de edificación; uno de sillares y sillarejo y el otro con machones de mortero con tongadas de adobe entre ellos.

La ermita probablemente montada sobre otra anterior consta de una única nave con tres tramos y un atrio de entrada. Se cubre con bóveda de lunetos y los arcos fajones rebajados que se apean en pilastras con capitel corintio. El crucero de igual anchura que la nave se cubre con cúpula semiesférica, sobre pechinas, con lunetos para la iluminación. El ábside rectangular cubierto con linterna cilíndrica interiormente y octogonal exteriormente rematándose con bóveda semiesférica. Existe una especie de girola “primitiva» que recorre paralelamente el ábside y que probablemente conectase con la sacristía. Abundan pinturas populares en las pechinas y cúpulas y esgrafiados en el intradós de los arcos. La cubrición se realiza apoyando rollizos sobre arcos apuntados paralelos a los fajones y que elevan la cubierta de la bóveda propiamente dicha.

Proyecto: Zaragoza, la provincia 360. DPZ